Casa Dranguet: un lugar para aprender sobre el café cubano

En la ciudad de Santiago de Cuba, urbe que se distingue por ser una de las más hermosas del país y también por sus valores patrimoniales, hay un sitio que promete contar la historia del café, una de las bebidas más populares y consumidas en el mundo, pero específicamente su devenir en la mayor nación del Caribe.

La Casa Dranguet, a pocos metros del Parque Céspedes, se localiza este mágico lugar donde se reverencia al café con una sala de exposición permanente, en la que se explica desde el descubrimiento del aromático grano hasta su llegada a Cuba, y su afianzamiento como cultivo en Santiago de Cuba tras la llegada de emigrantes franceses procedentes de Saint-Domingue, a finales del siglo XVIII y en la primera mitad del XIX.

En la exposición también se reflejan las costumbres y modos de vida en la sociedad santiaguera del siglo XIX, y se hace alusión a la familia Dranguet, una de las más importantes de ese entonces y que estaba vinculada con el café. Precisamente la Casa Dranguet fue vivienda de esa familia.

Al proyecto Caminos del Café y las plantaciones cafetaleras ubicadas al sudeste de Cuba, su influencia en el paisaje y el modo de vida de los lugareños de la serranía de Santiago de Cuba, está dedicada una parte de la exposición. Aquí el visitante puede conocer los avances de Caminos del Café, un proyecto integral de desarrollo para un sitio patrimonio mundial y que está financiado por la Unión Europea, la Fundación Malongo y la Oficina del Conservador de la Ciudad de Santiago de Cuba.

Cafeteras construidas en diferentes momentos del siglo XIX y del XX, un pilón de Café empleado en las casas campesinas, sobre todo de las serranías, y que data de mediados del siglo XVIII, un colador artesanal de Café, un tostador también rudimentario y un molinillo de café “Peugeot Frères”, de Francia, de principios del siglo XX, son algunos de los objetos que describen esta cultura en Cuba y otras naciones.

Muy interesante resulta a los visitantes los dos ejemplares de las primeras cafeteras conocidas como “moka express”. Estas fueron inventadas por el italiano Alfonso Bialetti en 1933, utilizando el vapor de agua sin la necesidad de construir un complicado sistema a presión.

La antigua casona ofrece, para mejor comprensión de la historia del café en Cuba, los servicios de un guía especializado, y los visitantes terminan con la degustación de un café exprés en el Patio Dranguet, uno de los espacios más agradables en la ciudad para disfrutar el aromático brebaje como se hace en la isla: conversando.

Este lugar, en el mismo corazón de Santiago de Cuba, es la mejor opción para conocer, de cerca, la historia del café cubano y su arraigo en las personas.

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