La Ruta del Café en el oriente de Cuba

Imagen tomada de la Revista Más Cuba

Las primeras plantas de café fueron introducidas en Cuba a mediados del siglo XVIII, y a inicios del XIX la isla llegó a ser el primer exportador mundial del grano. El proceso creó riqueza y valores en las zonas montañosas de la Sierra Maestra, donde florecieron grandes haciendas cafetaleras, toda una cultura y un patrimonio que explora hoy un recorrido turístico tematizado como “La ruta del Café, la historia del sabor”.

Cuando Don José Gelabert introdujo en Cuba las primeras plantas de cafeto en el lejano siglo XVIII, no imaginaba que 265 años después la aromática bebida sería parte de la cultura e idiosincrasia de este pueblo y un elemento insustituible en la cotidianeidad del cubano.

No fue hasta finales del siglo XVIII que su producción adquirió notoriedad, con la llegada a la parte oriental de la isla de colonos franceses que emigraron desde Haití debido a la revolución de 1791. Estos conocedores encontraron terrenos excelentes y condiciones climáticas propicias para el cultivo del cafeto en las zonas montañosas de la Sierra Maestra.

Así surgieron las grandes haciendas cafetaleras cubanas, que en breve se convirtieron en poderosos centros productores de café.

Gracias a este auge, Cuba llegó a ser el primer exportador mundial a inicios del siglo XIX.

Con estos riquísimos antecedentes históricos y por todo lo que simboliza para nacionales y foráneos el placer de un buen trago de café, más la tradición cafetera en Cuba, la agencia de viajes Ecotur y la Delegación del Ministerio de Turismo en la provincia de Santiago de Cuba, en el oriente de la isla, han desarrollado un recorrido tematizado de tres días: La ruta del Café, la historia del sabor.

El recorrido nos llevará tras los pasos y toda la historia de esta exquisita bebida y sus cultivadores, que marcaron una época en el devenir histórico de la más caribeña de las ciudades cubanas. También será posible conocer las principales zonas productoras del grano y la cultura en torno a su producción.

Día 1

Uno de los lugares de Santiago de Cuba que debe su nombre a todo este proceso de la inmigración franco–haitiana es la emblemática barriada del Tivolí, ubicada en la zona alta de la ciudad, donde se asentaron un número importante de las familias llegadas a esta parte de la isla con sus dotaciones de esclavos. Es allí donde comienza el recorrido.

La barrida debe su nombre al Café Concert construido por los franceses en la primera mitad del siglo XVIII, con capacidad para 300 personas, al que llamaron Le Tivolí. Después el vocablo se «aplatanó a lo santiaguero» como El Tivolí.

Este barrio en lo alto constituyó un símbolo en el devenir de la ciudad. En su ondulante geografía se encuentran la calle escalonada más famosa de Cuba, Padre Pico, y numerosos sitios de interés histórico.

Se continúa el recorrido hacia la sierra de La Gran Piedra, zona de asentamiento de un número importante de plantaciones cafeteras y que hoy día es reconocido por la Unesco como Paisaje arqueológico de las primeras plantaciones de café al sudeste de Cuba.

En esta zona natural protegida se visitará el Jardín Botánico Ave del Paraíso, ubicado en las ruinas del Cafetal La Siberia. También se visitará el cafetal la Isabelica, Monumento Nacional y primer museo abierto en el oriente de Cuba posterior a 1959.

En este pintoresco sitio se conocerá sobre el cultivo del grano en las serranías, así como los adelantos introducidos por los colonos franceses para esta labor. Esta institución patrimonial recoge importantes reliquias del estilo de vida de la época y de la historia de la inmigración franco-haitiana a esta parte de la isla. A la vez, el visitante puede degustar un delicioso café hecho a la forma tradicional. En la visita a este centro recibirá información de todo el sistema de ruinas existentes en el entorno.

El cafetal francés constituyó la génesis del fenómeno que provocó la eclosión de Santiago de Cuba en el siglo XIX, el que trazó las pautas para transformar las intrincadas montañas en paradisíacos lugares. Después de los ingenios, los cafetales son los establecimientos más importantes de Cuba, aventajando los segundos a los primeros en su hermosa apariencia y cuidada labor.

Luego de la visita al museo se impone el ascenso a la Gran Piedra, valor geológico único en la geografía cubana, que le da nombre a la zona y que constituye un record mundial, ya que es la piedra de su tamaño a mayor altura en el mundo, 1.274 metros sobre el nivel del mar.

Desde su cima, mirador natural, tendrá una vista esplendida, de alto valor paisajístico, de la zona que por excelencia se utilizó para el cultivo del café en las cercanías de Santiago, elegida por sus condiciones climáticas y por la cercanía a la costa.

Luego se almueza en restaurante de la zona, donde también podrá degustar un exquisito café cubano cultivado en las inmediaciones del lugar.

Como colofón a este intenso día, el viajero podrá disfrutar de una actuación de la Tumba Francesa La Caridad de Oriente, declarada por la Unesco como Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad.

La Tumba Francesa es la expresión músico-danzaria más antigua e importante de la cultura cubana, que ha influido directa o indirectamente sobre otras manifestaciones artísticas surgidas con posterioridad. La primera de estas sociedades recibió el nombre de Lafayette, en honor al general francés.

Esta no fue, sin embargo, la única asociación creada por aquellos años. Otras agrupaciones de esclavos que llegaron con los colonos franceses, también se habían agrupado como las de los Vennet y Danger, un apellido que sobrevió como tradición permanente en sucesivas generaciones.

Esta sociedad cultural llega a nuestros días a través de la herencia familiar, preservada y trasmitida como auténtico tesoro de generación en generación. Sus orígenes se remontan al siglo XVIII. En 1905, por razones de seguridad, abandona su nombre original de Lafayette para adoptar el de Sociedad de Tumba Francesa La Caridad de Oriente.

Día 2

El segundo día de este recorrido nos dirigimos hacia el corazón de la Sierra Maestra. En el trayecto se visita el santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de los cubanos y lugar de riquísima historia. En las inmediaciones se encuentran las que fueron las minas de cobre a cielo abierto más antiguas de América en funcionamiento, hasta hace poco tiempo, y un sitio que ganó su lugar en la historia por las importantes rebeliones de esclavos que durante varios años se produjeron en el lugar.

Se continúa el recorrido atravesando la región de Dos Palmas, La Guadalupe, La Marsellesa, La Candelaria, File… poblados cafetaleros donde existe una fuerte descendencia de la migración franco-haitiana.

Se arriba al hotel el Saltón, donde se disfrutará de un almuerzo criollo. Este centro turístico se encuentra en un conservado entorno natural en la Sierra Maestra, en sus cercanías existen plantaciones del aromático grano.

En la tarde se visita el poblado de Matías, donde se producirá un encuentro con la comunidad haitiana y se disfrutará de una demostración del tostado y colada de café, a la manera tradicional del campo cubano. Finalizada esta actividad se retorna al hotel el Saltón.

Noche libre.

Día 3

Una vez conocida la rica historia asociada al cultivo del café, le toca el turno a la ciencia y para ello se visitará la estación experimental de Café del municipio del III Frente, puntera en el país en las investigaciones de este cultivo. Allí se recibirá una explicación detallada sobre el desarrollo del cultivo en la actualidad y los manejos técnicos con las diferentes variedades de café.

Continua el recorrido en la cooperativa del poblado Cruce de los Baños, donde se intercambiará con campesinos productores del cotizado grano.

En la tarde se disfrutará de una caminata por las márgenes del río hasta la poceta La Corina, donde se podrá disfrutar de un refrescante baño.

En la noche le espera una cena especial donde podrá degustar diferentes bebidas elaboradas a partir de café.

Día 4

Retorno a la ciudad.

El café es parte inseparable de la identidad y cotidianeidad de los cubanos. El día no comienza hasta que el aroma flota en el aire y los labios saborean el «buchito” del néctar negro de los dioses, el café. Sólo entonces se está listo para enfrentar un nuevo día y con él sus retos.

Un buen anfitrión en Cuba no se concibe si no media en la acogida una humeante y aromática taza de café. Frases como «Vamos a hacer una coladita» o «¿quieres un buchito de café?» conforman la regla de oro de la cortesía cubana.

(Fuente Mintur Santiago de Cuba / santiago@scu.mintur.tur.cu) y publicado en Caribbean News Digital

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